Este metal es cristalino de varias formas, y a pesar de ser duro, también tiene la particularidad de ser frágil y, aún a pesar de esto último, contribuye al endurecimiento de otros elementos metálicos tales como el paladio y el platino. Reacciona frente a altas temperaturas y resiste bastante bien los ácidos. También incrementa el carácter anticorrosivo del titanio. Esto resulta ventajoso y muy útil, por lo que se cuenta dentro de los principales usos y aplicaciones dados a este mineral.
